El efecto fantasma convierte tiradas de impresión impecables en costosos desechos de la noche a la mañana. Los operadores frecuentemente detectan estas imágenes tenues y repetidas en grandes áreas sólidas que contienen texto negativo o ventanas transparentes. Este frustrante defecto actúa como principal impulsor del desperdicio de sustrato.
Los propietarios de marcas empresariales ya no aceptan la combinación de colores visual o subjetiva en el exigente mercado actual. El cumplimiento de los estándares internacionales de impresión es ahora una dura barrera de entrada. No es posible asegurar contratos de embalaje y etiquetas de gran volumen sin una gestión del color comprobada y respaldada por datos.
El sector del envasado de alimentos y bebidas (A&B) opera bajo una intensa presión diaria. Las marcas deben equilibrar el estricto cumplimiento normativo, la extrema versatilidad de los sustratos y las velocidades de producción que protejan los márgenes. Los fabricantes y convertidores de alimentos y bebidas se enfrentan constantemente a un desafío técnico fundamental.
Seleccionar la película de embalaje flexible adecuada es una decisión de alto riesgo en la fabricación moderna. Afecta directamente la vida útil del producto, la presentación de la marca y la eficiencia operativa general. Debe equilibrar las prioridades en competencia para ganar en el pasillo minorista y mantener la rentabilidad.
La impresión flexográfica se mueve a velocidades increíbles. Estas altas velocidades a menudo exponen defectos microscópicos durante la transferencia de tinta. Es posible que observe rollos rechazados, sustrato desperdiciado y márgenes de beneficio cada vez más reducidos. Las operaciones de alta velocidad exigen una precisión absoluta.